sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Manejan los juristas de forma adecuada la comunicación?

 
la-oratoria-elemento-esencial-de-un-abogado_0_ars1 (250x250)Probablemente dentro de los colectivos profesionales, el que mejor maneje la comunicación sea el de los especialistas del Derecho, abogados, graduados sociales, fiscales, jueces, etc., precisamente porque su herramienta de trabajo es la palabra.
 
Pero, ¿de verdad maneja Ud. adecuadamente su comunicación? ¿conoce las claves del lenguaje verbal y corporal?, o por el contrario ¿piensa que es un excelente comunicador y que nada puede aprender?

En realidad, en este campo tan complejo de la comunicación todos somos aprendices, y estamos en constante aprendizaje. El peligro lo corremos cuando pensamos que ya lo sabemos todo, pues esa confianza nos hará vulnerables y perderemos.

Para empezar, nos encontramos que la comunicación en la práctica jurídica está encuadrada en una serie de ritos y procedimientos muy acotados y con un orden determinado. Además el público será el tribunal (profesional o popular), magistrados y jueces, así que al encontrarnos dentro de un terreno muy profesional, y donde los actores manejan un lenguaje específico, no podemos salirnos del marco y protocolo que establecen las reglas del procedimiento.

Bueno, este será un ligero condicionante de nuestra comunicación, pero no veo inconveniente para que apliquemos una serie de claves que a continuación voy a poner en su consideración.

1. Estructura del discurso.- Todos los discursos deben tener tres partes diferenciadas, la Apertura (Exordio), el Cuerpo (Narratio) y el Cierre (Peroratio). Cada una de ellas tiene una función específica muy importante y debemos prepararlas adecuadamente para que cumplan su cometido.
  • Apertura (Exordio).- Su objeto es captar la atención de nuestros oyentes, crear la primera impresión, y generar una expectativa determinada. Cicerón decía: “El exordio debe ser muy cuidado, ingenioso, pleno de contenido, de expresiones ajustadas y, sobre todo, bien adaptado a la causa que defendemos, el exordio es el que da una idea del resto del discurso y el que le sirve de recomendación, es pues preciso que cautive en el acto a los oyentes”.
  • Cuerpo (Narratio).- En el ámbito jurídico esta parte irá definida por el procedimiento. En cualquier caso debe ser estructurado y ordenado para que el oyente no pierda el hilo del asunto. Conviene recordar las palabras de Winston Churchill: “Si tengo que pronunciar un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces tardo dos horas en prepararlo”.
  • Cierre (Peroratio).- El cierre debe provocar una impresión positiva y duradera, y debe resumir el contenido de nuestro discurso. Recuerdo a un gran abogado y amigo, Gabriel Ruiz Server, y cuando yo asistía a sus juicios disfrutaba sobre todo de esta parte final, porque aunque su discurso era solido y bien argumentado, la parte final era como dar la puntilla al toro. Buscaba la forma, no solo de argumentar en su favor, sino de romper los argumentos de la parte contraria. Era y es una maravilla verle, sobre todo para mí que era mi abogado.
2. Habilidades del orador.- Si bien nuestro discurso debe estar bien preparado y argumentado, no es menos importante la forma en que lo presentemos. De hecho, en el ámbito jurídico será la parte más importante, el valor añadido que podamos aportar. He visto a abogados no levantar los ojos de los documentos mientras hablan, hablar de una forma monótona y aburrida, y con un tono de voz casi imperceptible. Así no se convence, y nuestro objetivo será convencer de que nuestros argumentos son los correctos. A continuación pongo algunas de estas habilidades.
  • Contacto visual.- Es muy importante que conectemos con nuestro público, y la forma de hacerlo es mediante la mirada. Será como un circuito eléctrico que se cierra y que hace que se encienda la bombilla. La mirada provocará esa conexión y entonces será cuando podamos movilizar los sentimientos que deseemos.
  • Sonría por favor.- Tenga esa sonrisa que provoca las patitas de gallo, esa que hace que cambien de actitud hasta los más enfadados. Y si es necesario en nuestro discurso, cambie el gesto de su cara si necesita enfatizar sus palabras, incluso con el enfado y el cambio de voz. Pero luego vuelva a la mejor de sus sonrisas, porque ese es usted y no se mimetice con su caso.
  • Brevedad.- Brevedad en el sentido de ajustarse al mensaje. En este caso concreto será necesario porque de lo contrario se nos recordará por parte del tribunal, magistrado o juez. Debemos preparar el mensaje para decirlo en un determinado tiempo y al hacerlo nos ajustaremos a ese tiempo.
  • Imágenes mentales.- Hay veces que tenemos que hablar sobre determinadas cuestiones y necesitamos que nuestros oyentes creen en su cerebro esa idea lo más ajustada posible. Así al hablar de una hectárea podemos decir que es como un campo de futbol, o que el Titanic tenía una altura aproximada de 11 pisos.
  • La voz, el ritmo y los silencios.- Son tres recursos que hemos de manejar adecuadamente para darle a nuestro argumento la credibilidad y la rotundidad que deseemos.
Nuestros mejores argumentos serán entendidos perfectamente si los acompañamos de una presentación adecuada. El secreto está en convertir lo importante en interesante.

Publicado en www.diariojuridico.com el 1 de septiembre de 2012.
http://www.diariojuridico.com/actualidad/noticias/manejan-los-juristas-de-forma-adecuada-la-comunicacion.html

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